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Editorial #1 | Por qué

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Por: Editorial

La realidad suele ser una herida lacerante, un tajo al que aspiramos cerrar para dar por concluida la dolencia. A la herida le adviene una reorganización de tejidos, una pulsión de reconstrucción al que se entrega el cuerpo. A ese proceso se lo llama cicatrizar. Las heridas no cierran, pero afortunadamente cicatrizan. Como mojones que indican los lugares accidentados de nuestras vidas, la cicatriz nos recordará siempre el dolor de las heridas, pero también la alegría de haberlas superado.

Esta revista llega con la aspiración de contribuir a una reconstrucción.

Nos han dicho que hacer una revista queda a contramano de todas las recomendaciones que aparcan en la terminal de la comodidad. Que es caro y anacrónico. Que la gente no se detiene a leer. Se dice con la misma convicción con la que antes se dijo que las ideologías habían fenecido en su empecinada intentona por ser, por postular, por proponer.

Que hacer una revista constituye un emprendimiento con ingredientes de melancolía. Que nos espera una tarea dificultosa. El camino emprendido puede ser todo eso, pero la decisión no ha sido el camino de la seguridad conformista.